¡Feliz Pascua Resurrección!

Felicitación P. Provincial

Viajo hacia El Valle que me dio a luz, a la casa materna, donde todos los años estos días de primavera florece la vida y resucita en árboles blancos que encienden de admiración los ojos de todos porque describen la íntima verdad del alma, el milagro que recuerda que fuimos creados para nacer y morir y volver a nacer. Mientras conduzco distraído y disperso pensando en mil asuntos pendientes, suenan dos canciones que sacuden y despiertan con mucha fuerza: “Yo te voy a seducir, te llevaré al Desierto y te hablaré al corazón, y tú me responderás como cuando eras joven. Te desposaré conmigo para siempre… Voy a volver a él, a mi primer amor.” Y otra que dice: “Si me miran tus ojos… tus ojos claros como mañana, muere la desventura, vuelvo a tomar altura. Tus ojos me devuelven lo que pierdo, lo que fui…”. Voy llegando a casa… y se renueva la urgencia de volver al primer amor, de descansar en esa mirada que resucita la vida como Él quiera. Se enciende una luz inesperada que recuerda el Amor que siempre ha estado y estará.

Queridos hermanos y hermanas, al alborear la mañana del día de resurrección, las tinieblas y la oscuridad de todos los desconciertos y derrotas dan paso al comienzo y al despertar más sorprendente de la historia, y como en las mejores historias nadie lo esperó ni adivinó, y los sabios y poderosos ni de lejos sospecharon, ni prevenidos estaban, entonces la Alegría más desbordante se hizo canción y río en los labios y el corazón de 12 discípulos vulnerables y asustados, pobres, que cambiarán el mundo con la fuerza misteriosa del Espíritu. En las entrañas y el corazón, en la confianza inquebrantable de María Nuestra Señora ‘Notre Dame’ de París y de todos los santuarios del mundo renace de todas las muertes e incendios una Fe nueva del sepulcro y de las cenizas, que nos trae a Dios recién nacido, casa para siempre, canción a estrenar, Magníficat de Su salvación para todos los seres humanos de la historia.

Y mientras escribo estas líneas la Palabra me dice que estoy aquí para perderlo todo, muriendo su misma muerte, para dejar que algo nuevo brote, que eso nuevo ya está brotando, ¿No lo notáis?

Mientras esto escribo amanece y es domingo de Resurrección y pido de corazón que lo sea en el corazón de cada uno de vosotros mis hermanos y hermanas.

Con María que está siempre acompañando el nacer de la Iglesia y del Carmelo en cada época de la historia. A ella confío nuestra Provincia Ibérica, todas nuestras comunidades de monjas, de laicos y de frailes. Que ella nos guíe, alivie nuestros cansancios, disipe dudas, perdone fallos, cure decepciones,  despierte la ilusión de lo que está brotando y nos recuerde cada mañana las palabras del Ángel a su corazón, en esta hora de comienzos y nacimientos:

Alégrate

No temas

El Espíritu estará contigo

Para Dios nada hay imposible.

PAZ A VOSOTROS. YO ESTARÉ SIEMPRE CON VOSOTROS HASTA EL FIN.

María, acompaña el camino naciente de nuestra Provincia y de la Orden, de la Iglesia y de nuestro pueblo (para caminar y construir unidos). Danos la certeza de la Victoria final de Jesús sobre toda muerte.

Elisé ha vuelto a caminar. Vino completamente paralizado y sintiendo en su cuerpo la muerte. Su lucha, el cariño de los hermanos y el milagro de sus pies que avanzan es un signo elocuente de resurrección. Gracias por vuestra oración y vuestra fe ardiente.

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos hermanos y hermanas!