“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo” (Lc 6,36)

Lleva hoy esta palabra de Jesús como un regalo. Deja que te resuene en el camino. La compasión es la forma de mirar al mundo que tiene Dios. Jesús te pide que te parezcas a Dios en la compasión. El tiempo que dedicas a la oración es el tiempo en que el Espíritu educa tu corazón en la ternura. Comienza por abrir los ojos a los demás, comparte algo tuyo con ellos, y verás cómo te va creciendo por dentro la capacidad de ternura y de compasión; es el primer paso para la transformación del mundo.

Dios mío, que mi corazón no sea impermeable a una humanidad sufriente y rota.