Es poco llamarte bella


Es poco llamarte “bella”,
decir “Reina” no te alcanza
pues tú eres mi esperanza,
eres mi luz y mi estrella.
¿Qué puedo decir de ella
de ti, una Madre, ¿qué puedo?
No digo nada y me quedo
con esa dulce mirada,
pues sé que con ella a nada
podría tenerle miedo.

Que no falte, Madre mía,
tu mirada encantadora,
mirada de Reina y Señora
que hace feliz la agonía.
Tú, hermosa estrella que guías
mil amores, mil consuelos,
tú paloma que en su vuelo
logra con su luz radiante
hacer feliz una orante
plegaria, Flor del Carmelo.