Despedida del P. Tomás Alvarez

Noticias on 29 Jul , 2018

Os saludo con cariño, primero a vosotros su familia, sus sobrinos, que tanto le queríais y tanto os quería. A las dos comunidades de aquí de Burgos, de carmelitas, especialmente a los hermanos más frágiles y limitados, agradeciendo mucho a los que os cuidan y acompañan. A todos los frailes que habéis llegado de otros lugares en tan gran número. A Domingo, párroco de su pueblo, Acevedo, y a todos los sacerdotes diocesanos que habéis llegado para celebrar esta Pascua del padre Tomás, a los profesores de la facultad de teología de Burgos que estáis aquí. Saludo a todas las hermanas de distintas Congregaciones e Institutos religiosos, a las que tanto ayudó y quería Tomás: las Carmelitas Misioneras, las Carmelitas Misioneras Teresianas, las Teresianas (Compañía de Santa Teresa), El Instituto Notre Dame de Vie del P. María Eugenio, etc. Y la Institución Teresiana, que hoy precisamente celebráis el aniversario del martirio de Pedro Poveda, al que pedimos que acoja y reciba al padre Tomás. Saludo a la Institución Académica Fernán González, representada en varios de vosotros. Al Carmelo Seglar, Cofradías, y a todos los que os hacéis presentes con tanto afecto. Estamos en comunión con las carmelitas descalzas que se han hecho muy presentes por mensajes y con su oración. Al padre Luis Aróstegui, provincial de Navarra. Saludo al padre Łukasz, definidor general, que representa al padre Saverio y a la casa general.

Queridos todos, los que estáis aquí físicamente presentes, y los que os unís desde tantos rincones lejanos para brindar por la vida y celebrar unidos. Gracias, gracias por estar aquí. No nos ha costado nada venir, aunque hayamos empleado horas y hayamos madrugado. Porque venimos a la fuente, venimos al hogar, a la familia, al alma de Teresa.

Tan cierto como que este evangelio que hemos escuchado se cumple hoy, tan cierto como que luego comulgaremos al mismo Jesús vivo y resucitado que enamoró el corazón de Teresa de Jesús y del padre Tomás, tan cierto es que ahora el padre Tomás celebra con nosotros y están también aquí presentes.

Nos empeñamos en pensar que las grandes historias de amor pertenecen a épocas pasadas, que los mejores relatos se escribieron antaño. Creemos que la épica tiene que ver con aventuras de antiguos caballeros andantes, princesas y castillos encantados. Tan difícil nos resulta tener fe y reconocer a los héroes, a los santos en la puerta de al lado, como dice el Papa Francisco.

Pero ellos están, siempre han estado, los que nunca aparecieron en los periódicos y no hicieron ruido entregando la vida y los que, ocupando el primer plano, fueron humildes sin pretender nada, sin esconderse y dando valor y voz al protagonismo de otros. Desaparecieron en cada palabra y en cada letra para hacer brillar el verdadero Mensaje y Mensajero, esta fue la vida del P. Tomás.

Se nos están yendo los viejos guerreros, poco a poco retornan al descanso merecido de los justos, labradores sacrificados que han arrancado a la dura tierra de las desolaciones el fruto precioso y la maravilla, no solo la perla y el diamante del alma de Teresa, sino de su propia alma.

Pero no os engañéis, no os equivoquéis. No estamos aquí para alimentar la pena, la decadencia inminente, para llorar y lamentar la pérdida insustituible. No hemos venido a encumbrar sus hazañas y disculpar nuestras miserias. ¡Donosa manera de honrar y homenajear la luz y la gracia que nos dejaron!. Nos devuelven la Fe y la Mirada en la dirección de la Vida que nace. Teresa de Jesús y Tomás (de Teresa) no son la luz, pero sí reflejo límpido de aquella luz que nos habla de historia de amistad, de encuentro con el Capitán del amor, en estos tiempos recios, con Cristo, Amigo y Compañero, y nos animan a reinventar la audacia de dejarle estrenar en nosotros una nueva historia de amor, no menos apasionante que la suya.

¡Cuánta dignidad!, ¡cuánta elegancia!, ¡cuánta nobleza!, ahora podemos decírtelo sin que te incomode tu timidez y tu pudor a los homenajes. ¡Qué altura y qué manera de pisar tierra!. ¡Qué tesoro de ciencia y sabiduría y qué poco alarde!. ¡Cuánta entrega en cuerpo y alma, en tiempo y sacrificio a cada documento, cada papel, a cada persona, en la oración, a las preocupaciones de los otros y en lo ordinario y qué vacíos tus bolsillos de ti mismo!

En la infinidad de mensajes que han llegado estos dos días alguien ha dicho: “En estos momentos no hay mucho que decir. La muerte es una realidad que nos desafía al silencio”. En ese silencio sobrecogidos guardamos silencio respetuosos, porque sucede la Vida.

Inevitable nos resulta pensar, imposible no querer imaginar, emocionados, cómo habrá sido el encuentro entre aquella mujer de la que se enamoró, (recuerdo que comenzó una vez una conferencia diciendo simpático: ‘Tengo que confesarles que me he enamorado de una mujer… Teresa de Jesús’), y que le habrá salido al encuentro tan agradecida con sonajas y panderos rodeada de sus hijas e hijos, regalándole un abrazo de madre, hermana, amiga, compañera y confidente. Y ¿cómo habrá sido y será aquella fiesta, querido Padre Tomás, que solo pensarlo anima a aventurar la vida, a arriesgarlo (arriscar, diría Teresa) todo por el Señor de todos los señores, por aquellos lindos ojos de Jesús, los únicos que traen belleza y descanso al castillo del alma.

Solo oí tantas veces de un carmelita decir esta expresión: “Era un caballero”. Desde que entré en la Orden sentía yo el orgullo y el privilegio de pertenecer a la misma familia teresiana que el padre Tomás. Y como era un caballero honraba como a príncipe o princesa a quien mendigaba de él alguna atención. Se hacía llano y sencillo como vasallo, sin reclamar nada, o como caballero sin sueldo, que ayuda a su Señor a llevar la cruz, la que llevaba en su nombre de fraile con honor.

Grande entre los amigos de Teresa. Si algún poder tuviéramos te daríamos con Juan de la Cruz y Jerónimo Gracián, a la par que ellos y no en inferior peldaño, el título de los mejores amigos de Teresa que ha conocido la historia.

Humilde Tomás, decía no hace mucho a un hermano: “Ahora parece que voy entendiendo algo a la Santa”. Enséñanos ahora, Tomás, la ciencia de Teresa, la ciencia del amor a Jesús, a la Iglesia, a los hermanos, enséñanos ahora lo que más nos conviene, lo importante, y desengáñanos, porque no deseamos otra cosa que se cumpla lo que Él desea, y querer con decisión, lo que Él quiere.

Gracias, a todos, por tantas y tantas muestras de cariño y cercanía, llegadas de todas las partes del mundo. Muchas Congregaciones e Institutos, la CONFER, obispos, infinidad de personas, laicos y consagrados, que, al enterarse, sienten al pena de su partida, pero sobre todo agradecen calurosamente su grandeza de alma y el gran gozo de haberle conocido. Emocionante lluvia de testimonios. Querría traeros tantos mensajes que han ido llegando en este día y medio, pero solo os leo cuatro, como muestra y representación de innumerables reconocimientos:

Desde Brasil escribe el padre Saverio Cannisrrà, general de la Orden:

Acabo de saber que el Señor ha llamado a sí el padre Tomás. El primer sentimiento es de profundo agradecimiento a Dios por el don de su persona. Me refiero a su riqueza intelectual, a su capacidad de trabajo, a su extraordinario talento de divulgación. Si hoy conocemos à Teresa de Jesús mejor que nunca lo debemos sobre todo a él.
Pero me refiero también a su persona. Lamento no haber tenido muchas ocasiones de encuentro. Su humildad, su delicadeza en el trato me han dado un ejemplo de lo que es un verdadero hijo de santa Teresa.
Quiero darles las gracias también a todos los que lo han asistido y acompañado en estos últimos años de enfermedad. El Señor los bendiga.
Que el padre Tomás desde el cielo ayude a nuestra familia a caminar fielmente en el espíritu de Santa Teresa siguiendo sus huellas.

De parte de la vida consagrada femenina a la que tanto ayudó y por el vínculo tan estrecho y decisivo del padre Tomás con la Compañía de Santa Teresa (Teresianas), nos escribe Asun Codes, superiora general:

Sí quiero que expreses en nombre de la Compañia de Santa Teresa nuestro más profundo agradecimiento por su vida de carmelita entregado al estudio y al conocimiento y amor profundo de la santa de nuestro corazón. Su teresianismo ha sido para muchas de nosotras una fuente de agua viva que nos ha permitido vivir con fidelidad el SER OTRAS TERESAS DE JESUS. Como nuestro fundador, creo que el Señor le concedió sintonizar con esta mujer hasta el punto de experimentar como misión el acercamiento a sus escritos y a su persona. Damos gracias a Dios por el regalo del P. TOMÁS y sentimos una alegría profunda por creer que hoy VIVE POR FIN ESA VIDA VERDADERA que tantas veces ha predicado y deseado.
Un abrazo de pena para toda la Familia carmelitana por esta pérdida y de gozo profundo por el don que Dios nos ha regalado durante el tiempo de su vida.

Desde Ávila don Jesús García Burillo, obispo de la diócesis:

Querido P. Miguel, Me uno a vuestro dolor, al de toda la Orden, y a vuestra acción de gracias en la muerte del P. Tomás Álvarez, que tanto nos ha ayudado a conocer y amar a la Santa. Qué grandes personalidades y grandes santos se han formado con el magisterio y el espíritu de Teresa, siguiendo sus huellas. Con un fuerte abrazo, + Jesús

Y desde Bolivia, donde estos días está predicando Ejercicios, el Padre Gabriel Castro, que tantos años vivió con el Padre Tomás, en Burgos, nos dice: ¡Cuánto nos quería!

Finalmente, Gracias a ti, Alfonso, al hermano Jesús y a toda la comunidad, por cuidar al P. Tomás. Gracias a todos los que le habéis querido. Se nos une desde el hospital Fernando Domingo al que deseamos pronta recuperación, compañero de conversaciones y confidencias. Y tantos y tantas.

Hermanos, ‘de esta casta venimos… de aquellos padre pasados’… Cuya vida nos pone en pie y nos empuja a ser valientes y humildes y a dar la vida. Descansa querido Tomás y vela por nosotros. Danos la sabiduría y la ciencia de lo importante. Que Dios te colme de su paz, con Teresa de Jesús, con tus padres y con tantos amigos que con nosotros agradecen a Dios el regalo precioso de tu vida entregada. Nos veremos pronto (en el ‘pronto de Dios’ que ya está aquí), y seguiremos celebrando y maravillándonos.
¡Juntos andemos! Hasta siempre Tomás, padre y hermano, compañero.

Burgos, 28 de Julio de 2018 / fr. Miguel Márquez Calle, provincial