Teresa de Jesús

» arreglada, por fin, todo, le gustó al señor que el día de San Bartolomé tomaran el vestido algunas religiosas y se sitúe en la capilla el Santísimo Sacramento, y así, con todas las licencias y con plena duración, se fundó el monasterio del esclarecida nuestro Padre San José, en el año 1562…
… me pareció, pues, estar en el cielo, cuando vi que se situaba el Santísimo Sacramento, que se habían encontrado cuatro huérfanas pobres-porque con don no se molestaban – y gran sirve de Dios (desde el principio, se Intentó admitir en el monasterio personas en cuyo ejemplo se podía confiar para realizar nuestra intención de llevar una vida de gran perfección y oración), y que se había llevado a cabo una obra que sabía al servicio del Señor y de honor al vestido de la Su gloriosa madre: porque estos eran mis deseos. También me fue de gran consuelo haber hecho lo que el señor me había recomendado y haber creado en esta ciudad una iglesia más, titulada a mi glorioso padre san José que no tenía. No ya que pensase que tenía ningún mérito yo; nunca lo he creído, ni lo creo, convencido de que ha hecho todo el señor. Lo que puse de mi parte estaba tan lleno de imperfecciones que, más bien, creo que debía hacerme una culpa, no un mérito; sin embargo, me hacía feliz comprobar que su majestad, aunque yo era tan miserable, quería elegirme como instrumento para Hacer una obra tan grande y estaba tan satisfecha que me sentía como fuera de mí y inmersa en una profunda oración » (Santa Teresa, vida, 36.5-6).